jueves, 22 de octubre de 2009

Comiendo en Nueva York

Nueva York es una ciudad apasionante. Hay tantas cosas para ver, tantos sitios que visitar, está tan lleno de vida que da igual el tiempo que pases allí porque nunca será suficiente. Y claro, al final comer se convierte en algo totalmente secundario, en un perrito de camino al Metropolitan o una parada de diez minutos en un McDonald's... no por nada el concepto de "fast-food" es tan típicamente americano.
Sin embargo en todo hay clases, y en Nueva York hay un buen número de locales famosos por su comida rápida desde hace más de cien años. Como no se puede estar a todo (museos, barrios, compras, comer...) al final sólo pudimos visitar dos de ellos: PJ Clarke's y Lombardi's.

PJ Clarke's
La página web del PJ Clarke's ofrece las siguientes indicaciones para llegar: Jump into a Taxi and say, "take me to P.J. Clarke's." If the driver asks you for directions, jump into another cab. Sí, este sitio es un clásico: un pequeño edificio enterrado entre los rascacielos del West Midtown en cuyas mesas han comido Frank Sinatra o Jackie Kennedy.
Tomada del Flickr de SIDEWAY_STORY
El sitio está siempre lleno y casi seguro que si vais a mediodía tendréis que esperar un rato para comer. Sin embargo, la cocina está abierta todo el día así que el plan perfecto es acercarse algo más tarde (sobre las 15:00, por ejemplo) y pedir una Cadillac Burguer. Deliciosas, hechas con carne de primera, tan tiernas que no haría falta masticarlas... una de las mejores hamburguesas que he probado en mi vida.

Como recomendación os diría que, para redondear la experiencia neoyorquina, acompañaseis la hamburguesa con una Brooklyn Lager, una cerveza elaborada en una pequeña fábrica creada en Brooklyn a finales de los años 80 que se ha hecho bastante famosa en la ciudad.

Lombardi's
Creada en 1905, Lombardi's presume de ser la primera pizzería de Nueva York. Escondida entre las calles de Little Italy, es un sitio un poco difícil de encontrar durante el día pero inconfundible de noche por la enorme cola que se forma en su puerta.

En general, la experiencia de comer en Lombardi's no es buena. El trato de los camareros es deficiente, posiblemente por la gran cantidad de gente que tienen que atender pero es una pequeña decepción en una ciudad donde la atención al cliente suele ser exquisita. Las mesas están tan cerca unas de otras que roza lo incómodo, y desde que ordenamos nuestra pizza (tomate, ricotta, espinacas y salchicha) hasta que nos la sirvieron pasaría una hora larga.

Aunque la verdad es que no habíamos entrado con buen pie en Lombardi's, todo hubiese quedado en nada si su famosa pizza en horno de carbón fuese, como la propia web de Lombardi's proclama, "Best on the Planet". Sin embargo el producto que ofrecen es de lo más normal: la masa tenía un sabor muy anodino, la textura de la salchicha era bastante acartonada y la ricotta tenía un sabor tan potente que enmascaraba todos los demás ingredientes. Un sitio, para mí, recomendable como curiosidad pero no desde un punto de vista gastronómico.
Ah, y otra recomendación para los más previsores: cuando estuvimos allí de vacaciones teníamos previsto ir a cenar al Peter Luger, un famosísimo restaurante que encabeza todas las listas de steakhouses en Nueva York que pudimos encontrar. Nos acercamos hasta su local en Brooklyn y mientras tomábamos unas cervezas comentábamos que las paredes estaban llenas de premios y distinciones "Best Steakhouse" de todas las guías y páginas web imaginables. Cuando fuimos a preguntar si tenían alguna mesa libre, nos comentaron que estaba todo reservado... durante los próximos tres meses. El sitio tenía una pinta brutal, así que no digáis que no estáis avisados: os toca ir y contarlo.

domingo, 4 de octubre de 2009

X Xantanza: Culler de Pau

Bueno, esta semana pasada ha tenido lugar la X Xantanza (BlogoGastronómica). A lo mejor todo esto suena como muy grandilocuente. La Xantanza en realidad en la reunión de un grupo de amigos (o conocidos, como prefirais) que viniendo de diferentes lugares de Galicia, nos juntamos un fin de semana (cada 3 meses) en algún lugar de Galicia. La Xantanza puede empezar de diferentes maneras (visita a una bodega, a una fábrica de Marron Glacé,...) pero habitualmente tiene un intermedio en el que disfrutamos de una buena comida, hablamos mucho y (se está convirtiendo en un clásico esto tambien) termina en una sobremesa larga disfrutando de un G&T.

En esta ocasión, hicimos una visita al Restaurante Culler de Pau en O Grove (en el Municipio de O Grove, porque se encuentra en la parroquia de Reboreda). En esto a lo mejor me equivoco (porque tengo una memoria un poco desastrosa), pero además era una buena oportunidad de que todos pudiesemos conocer un nuevo restaurante porque abrió este mismo año.

Como en esto de la comida, por muy bien que yo pueda escribir (que no lo hago demasiado bien) siempre va a apetecer mucho más ver las imágenes. He aquí las fotos de nuestra comida (que con alguna diferencia es más o menos equivalente al menú de degustación que ofrecen por 36€ - ya juzgareis si no es buen precio):


Ahora que ya se han visto los platos, ya puedo dar mi opinión sobre mis favoritos o no. Antes de nada, quería mencionar que una de las cosas por las que se ha hablado bastante de Culler de Pau es porque trabajan dos cocineros japoneses. Tambien trabajan una peruana y un mexicano (que a mi me parece que culinariamente son mucho tanto o más exóticos en Galicia) - de hecho estamos hablando de dos cocinas (la Peruana y la Mexicana) tremendamente interesantes. Dejando aparte de la anécdota de que haya cocineros de diferentes paises trabajando en el restaurante, yo aviso que nadie vaya con ideas de cocina exótica. En el Culler de Pau la comida tiene siempre sorpresas pero no es un restaurante de comida exótica.

El menú de degustación está muy bien escogido, casi todos los platos me parecen destacadísimos y me han dejado muy sorprendido.
  • El bocadillo de Chocos con huevo es una manera muy original de preparar la carne del choco. En Galicia tenemos una preparación típica (en su tinta) y estamos ya muy acostumbrados a una textura un poco gomosa del producto. En este plato estaba tan tierna que no sabías a ciencia cierta si era peixe goma (como llamamos de broma entre los amigos a todos los cefalópodos) o peixe blanco. Y aún más curiosa es la combinación con huevo, que a mi no se me hubiera ocurrido nunca.
  • Pero un poquitín más me gustó la albóndiga de buey en caldo. No del buey que pasta hierbas si no de ese crustaceo con pinzas enormes que tanto nos gusta comer en Galicia. Es un plato muy sencillo, pero me encanta la idea de tomarme un buen caldo (y quedó fantástico un buen menú). Viene con una pequeña sorpresa: los granitos que flotaban en el caldo eran granos crujientes de arroz (como si fueran krispies).
  • Si me parecía arriesgado lo de combinar chocos con huevo, el hecho de servir vieira, cebolla y tocino... es atrevidísimo. Para muchos obesionados, la sola mención de grasa animal (tocino en este caso) les debe causar enfermedad. Tampoco hay que exagerar, un poco de grasa no tiene ningún problema, y en cuanto a sabor la combinación de su sabor con el de la vieira nunca me hubiese parecido tan adecuada.
  • Lo sencillo puede ser complicado. El plato que aparentemente más sencillo puede tener muchísimos ingredientes: navajas, algas, okra y pino. Eso sí, o el aroma de pino era muy sutil, o tengo muy poco paladar, porque no me di cuenta de ningún sabor a pino. El caldo de algas (el único toque oriental de la comida) estaba tambien muy bueno. (Una vez más queda en evidencia que me gustan muchísimo los caldos claros).
  • Por lo que estoy comprobando en las Xantanzas, el huevo se ha convertido en un ingrediente muy recurrente en diversos restaurantes gallegos. En este caso, el plato de huevo, queso San Simón y miga de pan, esta muy logrado. Sobre todo me sorprendió la textura suave y nada empalagosa de la crema de queso (a mi no me gusta mucho el queso fundido o cocinado, y en este caso no me desagradó nada).
  • En el menú hay dos platos con toque muy clásico: un roastbeef y una merluza en caldeirada. Los dos no tienen defecto. Pero no se si es porque me había quedado más impresionado con los platos anteriores, pero no los voy a destacar tanto (eso sí, que no se entienda que digo que están mal). De elegir un preferido, la merluza, que estaba fresquísima y a muy buen punto de cocción (o el que ma mi me gusta, que en esto puede haber polémica sin fin).
  • Voy a cambiar el orden. El postre que me dejó epatado fué el de crema de café-cacao, helado de leche y torrija. Especialmente por la textura del granulado de cacao que estaba por encima del café. Era doble placer en la lengua: el táctil y el sabor.
  • Pero quedaría con duda de la sorpresa del helado de remolacha. ¿Remolacha en el postre? Pues sí, fantásticamente. (En cambio el yogur de coco estaba insulso).
En resumen, el menú es fantástico. Ah como pequeña nota traviesa, comentar que acompañamos la comida con los siguientes vinos:
  • Para los pescados: Valdesil 2007 D.O Valedorras
  • Para la carne y la caldeirada: Abadía de Gomariz 2006 D.O Riberio
  • Con los postres: MR . D.O Málaga
Pues sí, en plena boca de ría de Arousa, y no tomamos ningún Albariño. No quiere decir nada. Tan sólo es una coincidencia. Todos los vinos estuvieron perfectos.

Relato de la comida en palabras de:

viernes, 2 de octubre de 2009

A francesinha 'orixinal' na Regaleira

Unha vez máis retornei de visita a Porto (estame a encantar a Cidade, cada vez que retorno topo algo novo que me chista, e nunca dou cansado). E dende hai 2 anos a miña visita a Porto inclúe unha obligación: probar Francesinha nun sitio diferente.

Desta vez se trata de algo especial: estiven no Restaurante A Regaleira, lugar onde se preparou a primeira Francesinha alá polos anos 50. De todas formas, ainda que fosen as primeiras e as orixinais, quero avisar ós francesinha lovers que son bastante decepcionantes: son máis pequenas do habitual (o pan de molde que usan é de superficie inusualmente pequena - en cambio está cortado cun ancho grandísimo), e o compango non é moi abondoso. (Case calqueira outro sitio de Porto no que teño comido ofrecían Francesinhas máis grandes e moito máis cheas: eu recomendaríavos mellor ir a tomar a  francesinha do Café Santiago a apenas uns 300 m de distancia).

Pero.... para un francesinha aficionado... compre visitar o restaurante e probala canda menos unha vez. Ademáis, coma neste caso comín na barra puiden ver todo o proceso de preparación do petisco. Contrariamente ó que podía ter pensado, non se usa un forno para nada. Todo sea fai nun grill de doble plancha (como se fuese unha sandwichera xigante). [ Influencia Francesa clarísimamente: mentras que en España o que triunfa nas cafeterías é a plancha, en Francia o que hai son grills de doble cara:  o que fai que croque monsieur veñan raiados]. O toque final (as cuatro láminas de queixo que pechan o conxunto) fundense tamén no grill (bastante rato, por certo). 

Ah, nota final, se ben a francesinha non é das mellores de Porto, o mollo está entre os mellores. Canda menos é especial. Nótaselle que está feito de cocido de carne ou algo así. Ten moi bó sabor. (Tampoco pica demasiado).

Pero bueno, o resumo ven sendo que cobran 9.50€ por unha francesinha bastante cativa (e sen nada para acompañar). 

Restaurante A Regaleira (mapa)
R. do Bonjardim 87,
4000 Santo Ildefonso,
Porto, Porto, Portugal