miércoles, 3 de enero de 2007

Arroz con bogante , Lubrigante con arroz



Uno de mis mejores recuerdos de este verano ha sido el lubrigante con arroz que nos comimos Olivier y yo en el mesón Doade de Hio, Cangas de Morrazo.
Quizás porque fue el primero, porque la compañía era la mejor y que culminaba una jornada inmemorable, para mi un buen arroz con bogavante fué y será el que sepa al de la casa Doade de aquel día.

La semana pasada, mi pequeñajo se hizo una siesta histórica a media mañana y llegué al mercado del miércoles de la rue Glaciere tan tarde que mi pescadero habitual ya estaba cerrando su camión para irse. Le pedí que me propusiera algo que tuviese fácil de coger para la cena y entonces me habló de un bogavante escocés huérfano que nadie quiso para navidades. Como el pobre bicho estaba ya cansado de carretera y que me lo propuso a muy buen precio, me lo llevé a mi casa. Y me lance en internet a la búsqueda de la receta que me supiese a mi arroz del verano.

Dos sites me han inspirado en mi receta :
www.cocinaparahombres.com
http://guisando.org

Personalmente he desechado las sugerencias de preparar este arroz estilo paella porque el encanto del que me comí, era su textura caldosa. Estoy segura que en Doade lo hacen al horno, entre otras cosas porque lo presentan en cazuela de barro.

Esta es mi variante:

Arroz con bogavante para 2 personas

1 vaso de arroz por cada 3 de caldo

1 bogavante

media cebolla

2 tomates pelados y sin semillas (recomiendo los de lata que vienen enteros)

1 chorrito de wisky

1 chorrito de brandy

1 chorrito de aceite de oliva

1 diente de ajo

1 sobre de azafrán

Primero troceé el bogavante (en vivo pero tras adormecerlo 2 minutos en el congelador porque si no se movía mucho).

Separé las patas pequeñas, que junté a un par de gambas para hacer el caldo de pescado. (No le metí esta vez ni bouquet garni, ni un casco de cebolla porque quería sentir al máximo el sabor de mi lubrigante, lo que si hice fue echar la sal y el azafrán al caldo).

Luego, empezando por la cola hasta la cabeza, lo troceé en rodajas siguiendo el grosor que marca el dibujo de la cascara; la cabeza en 3 rodajas y a las pinzas le di unos golpes para que se rompiesen y soltasen su jugo.

Metí todos los trozos en un cuenco para recoger todo el jugo que se soltó y añadirlo a mi caldo.

En mi wok freí el ajo en láminas con el aceite. Añadí el bogavante, y le di color. Luego flameé el bicho con el whisky y brandy.

A continuación , añadí la cebolla y el tomate.

En realidad, siguiendo el consejo de las recetas de Internet también añadí pimiento rojo y verde, pero francamente no merece la pena. Queda bonito pero es tan típico que vulgariza el plato. Por eso no volveré a hacerlo. No se si los choriceros aportan un sabor particular, porque no es habitual encontrarlos en París, así que no los utilizo. Lo que tampoco hice y que lamento, fue sacar el bicho el tiempo de dar un primer hervor al arroz. ¡No cometáis este error y retirar el lubrigante tras el flameado! Instalarlo cómodamente en un recipiente que vaya al horno (cazuela de barro de preferencia) y os lo agradecerá estando más jugoso.

Añadí el arroz como para paella y el caldo bien caliente. Dejé calentar hasta hervir y pasé todo a la cazuela del lubrigante.

Metí la cazuela 18 minutos a 180 ºC y a falta de albariño, lo acompañé de un chablis.

Menuda cara la de mi marido cuando le anuncié el menú de la cena... "cariñote, esta noche arroz con bogavante, porque es miércoles y te lo mereces". Y lo bien que me quedó.


3 comentarios:

fani_gonzalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
fani_gonzalo dijo...

Hola, quería saber si compro los bogavantes el día anterior y los paso por la sartén me aguantan hasta el día siguiente para hacer el arroz??

Xose Manoel Ramos dijo...

Buenos días Fani! No se si necesitas la información urgentemente, pero ahora mismo 'Desde Mi Cocina Parisina' está de viaje y no va a poder leer tu comentario hasta dentro de unos días.

Sobre tu pregunta... si el Bogavante está vivo, lo podrías conservarlo un día (fuera de nevera supongo). Pero no me hagas caso.