Mostrando entradas con la etiqueta salamanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salamanca. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de noviembre de 2010

Restaurante Tamborino (Ciudad Rodrigo)

Uno mas para añadir a la lista de resturantes que "viendo la puerta nunca te hubieses planteado entrar". No porque tengan un pinta terrible por fuera, si no porque tienen un aspecto demasiado normal. De hecho, nunca hubiesemos entrado si no nos lo hubiesen recomendado... Aunque en realidad no nos lo recomendaron (aunque la intención fuese esa). Mientras estábamos en Monsagro, alguien escucho que marchábamos hacia Ciudad Rodrigo, y escuchamos como le decía a un acompañante "Pues si los chicos van a Ciudad Rodrigo, diles que paren a comer en el restaurante que está al lado del Teatro". Cosa que al final nadie se acordó de decirnos, pero como tenemos buen oido y como ellos no fueron muy discretos, el mensaje llegó.

Y menos mal que lo escuchamos. Buen sitio nos fueron a recomendar: Los platos que uno esperaría de un buen restaurante castellano (chuletitas, cordero al horno, cochinillo, carne), con algún toque luso (arroz con bogavante), una impresionante selección de platos tradicionales (gisos, sopas, ...), platos con intención trasgesora (hay un menú degustación a 28€).

Y como resulta esto: pues diciendolo de manera breve, los platos cuestan más o menos lo que en otros restaurantes, pero las cantidades son mucho más abundantes. Y buenas materias primas y todo en su punto ...

Venga, que os entre por los ojos:
Crujiente de Morcilla - Restaurante Tamobrino - Ciudad Rodrigo
Cochinillo al Horno - Restaurante Tamborino - Ciudad Rodrigo
Chuletitas de Cordero - Restaurante Tamborino - Ciudad Rodrigo

Resumen, 22€ por cabeza, nos trataron de maravilla, comimos muy bien, y mi intención es volver allí si paso por Ciudad Rodrigo (a probar los platitos tradicionales, que es algo que me llamó la atención un rato)

Restaurante Tamborino I
C/ Gigantes 22,
Ciudad Rodrigo (Salamanca)
Teléfono: 600 414 908

Restaurante Tamborino II
C/ General Pardo 3
Ciudad Rodrigo (Salamanca)
Teléfono 659 887 314


View Laconada in a larger map

domingo, 14 de noviembre de 2010

Casa Rural Valle Agadón: desconectar del mundo

Encantados hemos regresado de nuestra visita al Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia. La zona es preciosa y (de momento) está muy bien conservada.

Y nos han tratado de maravilla en nuestra estancia en Monsagro, en la casa Rural Valle Agadón. En la zona hay multitud de alojamientos rurales (La Alberca, Mogarraz, ...). Pero yo casi os recomiendo que probeis con el Valle Agadón, porque el pueblo de Monsagro, si bien no tan pintoresco como los otros, es mucho más auténtico (y no tan comercializado). Ah, y porque en Valle Agadón os tratarán de lujo. Las habituaciones son un lujo, los chicos que llevan la casa saladísimo y sobre todo ... los desayunos son de traca.

http://www.valleagadon.com/

Telf: 923 48 95 29 


jueves, 3 de diciembre de 2009

Restaurante Mirasierra en las Batuecas

No se si la expresión sigue manteniendose hoy en día, pero cuando era pequeñito, Las Batuecas quería decir que muy lejos. Ahora las distancias son más cortas, y lo que significan Las Batuecas es un lugar encantador. Esta zona son unos pequeños valles llenos de castaños (yo que pensaba que Galicia era la tierra de los castaños, hete aquí que aquí hay muchísimos - que haya un pueblo Miranda del Castañar es muy significativo) en una orografía muy accidentada y con pequeños pueblos escalando por aquellas laderas... He ido por la zona gran cantidad de veces, y cada vez que vuelvo me está gustando más.

Esta visita no solo nos alegró la vista, si no tambien el estomago. Fuimos con una recomendación de un vecino de La Alberca al restaurante Mirasiera en Mogarraz. No era necesario que os mostrase mis propias fotos, porque en la página web del Restaurante Mirasierra la tiene aún mejores... Aunque así podeis comprobar que: no soy muy buen fotógrafo, y que las fotos de la web del restaurante son tal como vienen a los platos.


Níscalos salteados al ajillo y medallones de lomo de ternera charra a la brasa


Paletilla de cabrito guisado y cabrito lechal a la brasa


Postres: tarta de queso, cuajada de oveja con membrillo y tartas de castañas al chocolate

El menú es muy abundante. De hecho con verguenza dejé un poco de carne. Un pequeño sacrilegio porque la carne de ternera charra estaba fantástica (tierna y jugosa, la mejor que he probado este año). Tampoco quedaba atrás la ternura y el sabor de la carne de cabrito. Merece de sobra la pena el viaje para tomar la carne.

(Pequeña nota, los níscalos son plato de temporada)

Eso sí, aunque estábamos saciados ni lo dudamos en probar el postre. Si no bastaba con la razón anterior para ir al restaurante, pues los postres también merecen acercarse. Además, tienen una carta de vinos para acompañar el postre bastante amplia (se puede ver en la web). Allí fue donde pudimos probar el rioja dulce de vendimia tardía No Phone.

Todo este banquete, una botella de vino de la tierra (Sierra de Salamanca), agua y Gaseosa La Molina, por menos de 40€ por persona. Muy satisfactorio...

Restaurante Mirasierra (mapa)
Mogarraz
Salamanca


View Laconada in a larger map

sábado, 28 de marzo de 2009

¿Carrilladas o carrilleras?

Uno de los descubrimientos culinarios que he hecho gracias a abandonar el terruño son las carrilladas o carrilleras de cerdo.

Insisto en lo del nombre, porque es muy curioso. El carnicero que me las "presentó" me dijo que eran carrilladas, pero un día se le dio por llamarlas carrilleras y hasta hoy. Pero peor es que cada cual las llama como quiere, cambiando de palabra incluso durante la misma conversación. Imagino que nadie sabe realmente como se llaman. Aunque tampoco pasa nada porque el DRAE las da por sinónimas.

También, en el apartado de curiosidades, comentar que si tienen intención de comprarlas, lo mantengan en secreto hasta el último momento, como si estuviese jugando al póker. No sé que es lo que tienen, pero siempre se venden en serie. En cuanto alguien se fija en ellas, todos llevan alguna para casa. Así que no se arriesguen a dar ideas.



El cómo las descubrí es una historia de amor a primera vista. No es una pieza de carne que esté siempre disponible, así que un día me sorprendieron en la carnicería. Las vi allí, en una bandeja, amontonadas, redonditas, con unas preciosas vetas blancas y totalmente desconocidas. No dudé en informarme sobre ellas y entender, enseguida, porqué nunca las había visto por Galicia y que ya las había comido antes en la cacheira. Sucede que en Galicia salamos toda la cabeza del cochino, mientras que por estas tierras, la cabeza del cerdo se despieza, separando la piel, la jeta, que toma adobada o fresca a la plancha, las orejas y los carrillos, que evidentemente son las carrilladas.

En la Carnicería Villareyes, me explicaron que era una carne bastante grasa y que aunque parecía muy blanda, en realidad era dura por lo que había que cocinarla mucho. Me dijeron que la gente solía hacerlas o guisadas o al honor aderezadas con limón.



Mi experiencia me dice que lo de la consistencia de esta carne es de ciencia-ficción. Cuando la tienes en el plato, la cortas sin problema, como mantequilla que se dice. La metes en la boca y parece que muerdes una nube que se deshace con un sabor muy suave en tu boca. Pero si no la saboreas con paciencia y obviando la primera impresión, te encuentras con el estómago lleno de trozos de carne sin masticar, con los consecuentes problemas de digestión. Y ojo, si alguien os cuenta que es muy indigesta, no le hagáis mucho caso hasta que la probéis vosotros mismos, porque lo más seguro es que esa persona lo haya comido muy rápido. No sería ni la primera ni la última vez que se diese tal caso por lo elástica que es y lo poco que lo parece. Será cuestión de los tendones finos que la atraviesan, similares a los que encontramos en el osobuco.

A la hora de cocinarlas, guisadas o al horno, están deliciosas. En el horno, tienen la ventaja de que vienen ya en porciones, con lo que además de ser una carne muy agradecida es fácil de servir. Es agradecida para asar tanto en cuanto al ser bastante grasa, tiene suficiente sabor como para no tener que preocuparse mucho de la condimentación -un lecho de cebolla y patatas, zumo de limón y salpimentar es más que suficiente para disfrutarlas- y no tener que preocuparse por si se seca demasiado. Guisadas, pienso que puede adaptarse al quehacer de cada uno siempre que se las deje hacerse bien. Aunque antes de ponerse a inventar, es mejor probarlas al horno para ir catando y entendiendo lo que pide esta carne. Yo tengo mi propia receta que he ido concretando a lo largo de los años, a ver si en los próximos días se la comento.

Me han comentado que últimamente se están haciendo muy populares, que se ofrecen en los restaurantes más chics y llegan a las carnicerías de toda la península -también en Galicia-. Que consigan fama, no me parece extraño, porque es una pieza de carne que realmente vale la pena aunque sólo sea para probarlas. Yo, por mi parte, siempre tengo suficientes congeladas en casa porque las visitas ya lo han adoptado como el plato de rigor.