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sábado, 15 de febrero de 2014

Competición a la fruta que peor huele: el Noni


(mi noni se espachurró un poco camino de casa, mirad el enlace 
de la wikipedia para haceros una idea más clara de su aspecto externo)

Si recordais el otro día probé el durian, que es famosa por ser una fruta con olor bastante desagradable. Pues el mundo no para de sorprender a uno, hoy descubrí que hay una fruta de olor aún más intenso y olor aún más extraño: el Noni (fruto de Morinda Citrifolia).

A que huele el noni, a queso azul (roquefort o cabrales). Si, a queso. Muy intenso. No huele la fruta, si no el interior. La fruta tiene mal aspecto por fuera, toda llena de bultitos, pero es cuando la partes a la mitad cuando se descubre el oloroso secreto. Sabe, parecido a como huele, un poco a queso, pero otro poco a fruta, un poco como platano algo verde.

Para completarlo, la piel del fruto es tóxica. Y además, el fruto tiene poco aprovechamiento, es casi todo semillas el interior (las semillas se muelen y se comen tambien).

¿Cual es la razón de consumir una fruta que huele tan mal? Pues que tiene fama de ser muy medicinal. Para compensar su sabor desagradable, lo que se hace es el interior triturado se mezcla con zumo de fresa o de mora, para que el sabor de estas otras frutas cubra el sabor del moni.

No es un fruto mexicano, si no que es de origen polinesio, pero se cultiva en la costa caribeña de México, y se consume, no se si mucho, pero si bastante, como dije antes como jugo o licuado.

Noni (Morinda Citrifokia) en la Wikipedia

jueves, 27 de diciembre de 2012

Desgranando granadas


Granada con naranja


Una vez escuché a un frutero explicar que las granadas se comían así, tal cual, como una manzana, enganchándola con los dientes. No me consigo imaginar cómo pero es una forma más de comer una fruta poco evidente.

Yo, el primer recuerdo que tengo de una granada es el de un niño comiéndola en el patio del colegio. La traía partida en cuatro de casa e iba arrancando cuidadosamente grano a grano con el dedo. Aquella imagen me alejó durante muchos años de las granadas, que no eran más que una fruta con un nombre gracioso que se presumía como algo típico navideño y con la que no iba a perder el tiempo. Solo empecé a comerlas cuando me enseñaron cómo, porque el truco de las granadas es no aburrirse desgranándolas.

Yo lo que hago para disfrutarlas es cortar la piel a lo ancho separando dos hemisferios, parto la pieza en dos con un golpe de muñeca y golpeo cada una de las mitades por la parte exterior, como si fuese una campana, con una cuchara sopera. Con los golpes caen gran parte de los granos y los que no, quedan sueltos para que no sea tedioso quitarlos.

Una vez desgranada, cómo comerse la granada va con el gusto de cada uno: si echarla para acompañar escarola, si tomarla sola o con azúcar o, nuestra opción favorita, aderezarla con zumo de naranja, ¡riquísima!

jueves, 1 de abril de 2010

¿Kumato?


No soy yo demasiado de comprar tomates fuera de temporada, pero bueno, se me dio por comprar unos cuantos Kumato, sólo por matar la curiosidad. En realidad no me parecen tan especiales, tanto por su interior como por su sabor vienen pareciendose mucho a los tomates en rama (nombre muy poco descriptivo, a saber que variedad son realmente), sólo que cuestan el doble.

A veces me da un poco la sensación que nos hacen comulgar con ruedas de molino, sospecho que estos Kumato son un poco como los RAF (sobre los que protesté hace muucho tiempo), que nos intentan vender la excelencia de nuevas variedades cuando en realidad parece que los escogen sólo porque se adaptan mejor al cultivo en invernaderos. (Como bien pone en la Wikipedia, los Kumato son una variedad creada por una empresa - sin que esto quiera decir nada malo). Tampoco tengo nada en contra al cultivo en invernaderos, de hecho me parece bueno para poder tener alimentación variada en todas las épocas del año. Pero que nos cuelen como especiales cosas que no lo son tanto, si que es un fastidio.

Por cierto, que no tengo los tomates en la nevera, si no por ahí fuera. A veces me da la sensación que la gente mete todo tipo cosas en la nevera sólo porque la tienen ahí. De hecho he visto en neveras alguna de estas cosas:
  • Patatas
  • Zanahorias
  • Cebollas (las cebollas en la nevera se pudren bastante rápido)
  • Ajos
  • Manzanas (las manzanas se conservan muy bien fuera)
  • Naranjas (lo de que tengan una piel especialmente fuerte no parece importar)
  • Mermeladas (la mermelada se prepara con tanto azucar para que precisamente se conserve por si sola)
  • Miel (miel en la nevera, y disfrutarás de un fantástico producto cristalizado)
De hecho hay productos que a la gente le sorprendería lo que aguantan fuera de la nevera:
  • La leche UHT (o la Uperizada de los de Pascual, tan finos ellos): mi abuela guarda la leche en un armario de la cocina. Y no se estropea al instante, ni a los pocos días. Esta leche está tan tratada, homogeneizada y tal, que prácticamente no tiene bacterias. Y tarda bastante en estropearse.
Antes de que nadie se me eche encima. Evidentemente la nevera es imprescindible en lugares con climas muy calurosos, sobre todo calurosos y húmedos, donde los productos al aire libre se estropearían en varias horas. Pero creo que nos estamos pasando un rato. Ni en lugares cálidos tiene sentido guardar ajos en la nevera. Pero bueno, cada loco con su tema.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Cómo pelas la piña?


Es raro que alguien nunca haya comido piña pero muchos sólo han comido piña enlatada, la que viene en rodajas y en su jugo o en almíbar. ¿Cuántos os habéis enfrentado ya a una piña de verdad, a una piña con su corteza y sus hojas?

Yo reconozco que nunca me interesé mucho por la piña porque la asociaba a un producto muy caro y no me esperaba nada muy distinto a la piña de bote. Por suerte, con el tiempo he aprendido que es un producto muy asequible si se compra cuando toca y he descubierto que una buena piña no tiene casi nada que ver con la piña de bote.

En lo que respeta al momento de comprar piña se puede decir que como es un producto importado no tiene realmente una temporada concreta. Lo que sí tiene es una temporada prohibitiva, las Navidades. En muchas zonas es tradición comer piña en las fechas más lujosas del año así que como el resto de alimentos típicos su precio se dispara. A finales de diciembre las piñas se venden fácilmente a más de 3€ el kilo cuando ayer mismo me he comprado yo una piña bien buena por 1'50€. También he visto que a finales de primavera aparecen cantidades enormes de piña en los almacenes de fruta, pero por mucho que la publiciten y oferten no son especialmente buenas. Para bien o para mal, la globalización nos trae buenas piñas todo el año. Así que el momento de disfrutarlas es cuando las encuentras buenas, bonitas y baratas.

A la hora de escoger la piña suelo fiarme del frutero. Claro que para ello hay que buscarse un frutero de confianza, uno que sea buena gente y que entienda que si te trata bien vas todos los días. Si no tengo un buen frutero a mano, mi manera de ver si la piña está buena es olerla por abajo; con un poco de atención se nota enseguida un olor fuerte y dulce detrás del olor a hierba seca de la corteza. Otra gente dice que lo que hay que hacer es arrancar una hoja y buscar en ella un buen aspecto –que la parte baja sea amarillenta y no esté estropeada– y el olor a fruta madura.

El gran problema llega en el momento de cortarla. Lo que aparenta ser una cuestión trivial se convierte en un debate abierto si navegamos un poco por la Red. Hay gente que pregunta cómo hacerlo y gente que discute sobre cuál es la mejor manera. Cada uno tiene sus preferencias y por lo que he visto, lo cual me ha aliviado, pocos son los que optan por el esquema oficial, el que se explica en la etiqueta de las piñas de marca. Según este, deberíamos cortarla en cuatro verticalmente, quitarle la corteza y el corazón de un tajo y luego dividirla en porciones. Con este método se tira más de la mitad de la piña. Pero claro, yo mismo, la primera vez que tuve una piña entre las manos no sabía que hacer con ella y si no hubiese tenido nadie a mano que me hiciese otra propuesta, seguramente haría lo que mandaba la etiqueta. Así que les comento cómo corto yo la piña por herencia de mi familia política por si les interesa.

Lo primero es que no pelo toda la piña de golpe. Mucha gente hace eso, la pela toda longitudinalmente para luego ir cortando rodajas o cortarla verticalmente. A mi me parece que con este método no se consigue pelarla fina y que sólo consigues exponer el alimento a la oxidación porque, ¿quién se come una piña entera de golpe? Una piña normal es muy grande y con una o dos rodajas ya te has comido tanta fruta como con una manzana o un melocotón. Para comer una piña entera de golpe hacen falta, como mínimo, 6 comensales. De manera que lo que hago es ir cortando rodajas e ir limpiándoles el borde conforme voy necesitándolas. Esto me permite pelar más fina la cáscara y que sólo se ponga un poco fea la mitad exterior de la primera rodaja –y si la pones boca abajo parecerá que está recién cortada–.


Luego, está la cuestión del corazón. El método oficial lo tira y he visto que muchos son los que lo hacen también. El corazón de la piña es más duro que el resto de la pulpa del fruto, tiene unas fibras longitudinales y si lo quieres comer a lo largo dudo que lo consigas cortar con los dientes. Esto no quita que sea muy sabroso. Tiene menos dulzor que el resto de la pulpa y si lo cortas en trozos pequeños es como piña crujiente, parecido a un palmito. En la piña enlatada no tenemos el corazón seguramente porque es fruta que recogen muy verde y debe estar realmente muy duro y ser incluso insípido. También puede ser que lo usen para hacer zumo o algún otro producto derivado. La imagen de una piña en rodajas agujereadas seguramente sea un factor que anime a muchos a tirar el corazón sin probarlo. Yo les aconsejo que le den una oportunidad. En una piña que está madura el corazón está bien bueno si lo cortas en trozos pequeños que te permitan morderlo verticalmente. Yo, al ir seccionando las rodajas intento que los trozos lleven en la puntita un trozo de corazón. Cuando lo masticas le da un final crujiente y un poco más soso a cada pedazo que me encanta. Si no, también lo podéis comer por separado, está igual de bueno.