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domingo, 18 de enero de 2015

¿Coincidencia o Tendencia?

Esto era inicialmente una continuación de mi post sobre el 2014, pero al final va a tomar vida por si mismo en uno independiente. A ver que tal.

¿De que va el post? Pues va de que durante este año, al ir a los restaurantes me he encontrado con pequeñas cosillas que se parecen. No se si es tan solo una casualidad, o es que realmente son nuevas tendencias de este año. (Además, he ido muy pocos restaurantes, no más de 6 y más o menos todos en Galicia y México así que nadie busque tendencias globales).

Ya me direis, a lo mejor vosotros habeis visto alguno de estos casos.

La carne y el pescado mejor juntos que separados

Esto me ha llamado bastante la atención. Antiguamente no había visto demasiado el combinar en un mismo plato carne y pescado. Había tradición en algún sitio, como en Cataluña, donde tienen muchos platos de "mar y montaña". 

Pues nada, de repente me encuentro que casi todos los cocineros están probando algún plato de pescado con algún toque de carne (en España casi todas las veces la carne era algún tipo de producto de cerdo ibérico). 

Aquí en el ejemplo: Navaja con oreja de cerdo Ibérico, en el Alborada (A Coruña), Merluza con Salsa verde y Papada de Ibérico en el Casa Gerardo (Gijón), Xoubas con Migas y Panceta Ibérica en Casa Solla (Poio). 

Abajo de todo va el ejemplo y la excepción: porque en este caso se trata tambien de una combinación de carne y pescado, pero no es cerdo si no, caldo de res acompañando a la carne de centollo. Además, es un poco diferente, porque el restaurante MeroToro tiene su razón de ser en combinar carne y pescado en el mismo plato. 

Enamorados hasta el tuétano

No recuerdo haber tomado tantos platos de tuétano como este año. Algunos en realidad podrían estar en la categoría anterior, porque es combinación entre tuétano y pescado.  La verdad me alegra, porque hay que buscar nuevos sabores, y este tejido tiene un sabor muy peculiar, una textura muy propia (que desagrada a algunos). 

Aquí van los ejempos: ostras con tuetano y quinoa en Casa Gerardo (Gijón), Anguilas con Tuetano en Culler de Pau (O Grove) y Tuetano con verduras y polvo de tortilla en Paxia (Ciudad de México).

Como me gusta que me las den con queso

Ultima coincidencia: hace 5 o 6 años era muy poco habitual que en Galicia hubiese la opción de tomar quesos en el restaurante. El año pasado, todos los restaurantes en los que estuve incluían queso en el menú degustación. 

Vale, si no os parece tendencia, lo podeis comparar con México. En México los restaurantes no ofrecen queso en sus menús degustación. Es como la Galicia de hace 5 años. 

No digo que sea el camino y que haya que tener queso en todos los menús, pero me gusta esta nueva moda. Porque me gusta el queso, y porque creo que es bueno esta transición entre el plato principal y el postre.

Quesos en el Alborada (A Coruña), Quesos en Casa Gerardo (Gijón) y quesos en Casa Solla (Poio).

Ah, y para que no penseis que me parece mal que no haya quesos en el menú degustación, mi menú favorito del Año (Culler de Pau) no tenía quesos. ¡No es necesario! 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Peter Luger Steakhouse

Dirección: 178 Broadway, Brooklyn NY
Metro: Marcy Av.
Mapa: Google Maps

La primera vez que escuché hablar de Peter Luger fue a un amigo que me decía que quería ir a este sitio porque Enric González lo había recomendado en su libro "Historias de Nueva York" diciendo que la carne era "adictiva, fantástica y mágica". Y fuimos. Había una cola enorme y nos dijeron que había una lista de espera de dos meses. Las paredes estaban llenas de fotos de famosos con sus opiniones sobre el local (no recuerdo de quién era pero se me quedó grabada una que decía "The best meal in my life I had it at Peter Luger") y de los distintivos Zagat "Best Steakhouse in New York" de los últimos treinta años. De todos los años en los que ha existido la guía Zagat, vamos.


Supongo que a estas alturas ya os imaginaréis que yo flipaba y pensaba que aquel sitio tenía que ser la bomba. Así que este año cuando en cuanto compré los billetes para Nueva York llamé a Peter Luger para (por fin!) poder cenar allí.

Cuando llegamos hubo dos pequeñas decepciones: la primera, que no se puede pagar con tarjeta (en Estados Unidos! Sacrilegio!) y el tono de perdonavidas con el que nos trataron todos los empleados del local. Esto me dejó la impresión de que en realidad, Peter Luger es un sitio de turistas más que otra cosa, gente de paso que vamos atraídos por su fama y a la que en realidad da igual cómo nos traten porque posiblemente sólo vamos a estar allí una vez.


Y pedimos el steak, por supuesto. La especialidad de la casa es el porterhouse (un corte compuesto de parte de lomo y parte de solomillo separados por el hueso), y es prácticamente obligatorio pedirlo porque apenas hay otro tipo de carnes en la carta... pero es un corte que nos gustaba, así que no fue difícil decidirnos. Y ahora algo realmente delirante: en Peter Luger cuando hay una mesa de dos se pide un steak para dos, no dos steaks. ¿Tiene importancia? Mucha. Muchísima. Porque toda la gente de la mesa tiene que comer la carne en el mismo punto. A mí me gusta poco hecha, a mi acompañante un poco más hecha que al punto, con lo cual al final lo que pasó es que ninguno de los dos comimos la carne que queríamos, y eso para mí es un error gravísimo por parte de la gente de Peter Luger.


A estas alturas yo ya estaba bastante mosqueado porque todo el conjunto de pequeños inconvenientes que os he contado me estaba chafando una cena que se supone que tenía que ser de las mejores de mi vida, aunque la verdad es que la noche mejoró cuando trajeron la carne. Era un corte excelente, especialmente el solomillo que resultó ser muy sabroso, con el toque justo de parrilla para tener una corteza crujiente pero un interior todavía tierno. La parte del lomo, aunque también estaba bien, quedó un poco más seca y con menos sabor.


Como postre pedimos un trozo de tarta de chocolate acompañado de un café... americano, porque no tenían expreso. Nos trajeron una especie de tarta de mousse y galleta que resultó bastante agradable, ligera y con un suave pero persistente sabor a chocolate.


Tengo que decir que salí profundamente decepcionado del local. Es un buen restaurante donde se sirve buena carne, pero creo que he comido mejor carne en varios restaurantes a ambos lados del charco, en los que además me han tratado mucho mejor. En cuanto al precio, la cena salió en unos 80$ por persona, más o menos lo que esperábamos. Caro, muy caro, pero no por la cena en sí sino porque todo el márketing de Peter Luger te invita a entrar para tener "la mejor cena de tu vida". Y no lo es.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cenas para recordar: Woods Creek Grill

Dirección: Woods Creek Grill. 3275 State Route 72, Jonestown PA.
Metro: Jonestown
Mapa: Google Maps

Para mí, la comida es una parte importantísima de cualquier viaje. A no ser que vaya tan corto de tiempo que sea materialmente imposible hacerlo me gusta pararme en los escaparates de cafeterías y restaurantes para ver qué toma la gente, echar un vistazo a la carta y ver cómo están decorados los locales. Me atraen mucho dos clases de sitios: los de comida tradicional y aquellos con una carta que me sorprenda, algo que se aleje mucho de lo que estoy acostumbrado a comer.

Woods Creek Grill es de este último tipo de sitios. Una cabaña en el medio de un bosque, lleno de animales disecados y en el que se pueden comer platos realmente raros. Como éramos dos personas para cenar decidimos pedir algunos entrantes y platos principales para compartir:

Chile de alce ahumado
El chile de alce ahumado fue una pequeña decepción. Venía cubierto por una (demasiado) generosa capa de queso americano (muy graso) y sour cream que hacía muy complicado apreciar el sabor de la sopa, la mezcla de sabores entre la carne y los frijoles que hace tan agradable al chile.

Brochetas de aligátor a la parrilla
Como entrantes pedimos también unas brochetas de alígátor a la parrilla. El aligátor es una carne jugosa, tierna y con un sabor bastante sutil a medio camino entre el pollo y el cerdo. Acompañado de una salsa de frutas la brocheta resultó un entrante muy apetecible, ligero y un sabor agradablemente tostado.

Costillas de aligátor a la barbacoa
Después de la buena impresión que nos había causado la brocheta de aligátor atacamos con muchas ganas las costillas a la barbacoa... pero no eran lo mismo, tanto la textura de la carne como su sabor no nos terminaban de resultar agradables. Terminamos achacándolo a que las costillas están cocinadas junto con el hueso, que es muy gelatinoso y por tanto su alto contenido en colágeno sería lo que nos produce este pequeño rechazo. Una explicación un poco de andar por casa, pero bueno :D.

Filete de venado
Por último pedimos un filete de venado, del que sólo podemos decir que confirmó todos los estereotipos que teníamos sobre este tipo de carne. Una carne muy roja, de sabor muy intenso, realmente excelente.

La cena (con cerveza para beber pero sin postre) salió en unos 40$ por cabeza... ¿caro? ¿barato? En este caso me resulta difícil juzgarlo, porque la comida no era excelente pero estoy seguro de que tardaré en olvidar mi visita al Woods Creek Grill.

domingo, 12 de octubre de 2008

En la carretera: Setas y Caza en El Empalme

Uno de los mayores temores que tengo al tomar el coche para un viaje largo (aparte del peligro de conducir) es saber donde voy a poder comer. Porque no es especialmente fácil encontrar sitios donde se pueda comer algo decente. Y no creo en el viejo sistema de: Se come bien donde hay parados muchos camiones. (Lo siento por Occam, pero lo más sencillo no tiene porque ser la solución correcta: no funciona). Así que mejor informarse de antemano (bien sea una guía, bien sea por Internet o bien sea pedir referencias a amigos).

En este caso es una recomendación de amigos (Moraima e Makeijan): el Restaurante El Empalme. Que para un viaje desde y hacia Galicia queda muy conveniente porque esta justo pegado a la autovía A-52, en el cruce entre la N-631 y la N-525: exactamente en el cruce entre estas dos carreteras. Me parece a mi que no hay que pensar mucho la razón del origen del nombre.

exterior del restaurante El Empalme en Rionegro

Lo paradójico del caso es que mucho antes de cualquier recomendación ya conocía el restaurante. Y nunca hubiese imaginado que ofreciese cocina elaborada. (Prefiero no explicarlo, mirad las fotos del exterior del restaurante y puede que comprendais lo que quería decir). He viajado bastante estos últimos 10 años a visitar al corresponsal salamantino de Laconada. Y mi trayecto suele ser justamente A-52 hasta Rionegro y luego N-631 hacia Zamora. Por tanto más de una vez he parado a tomarme un café, un pincho de tortilla de bacalo o un bocadillo de queso zamorano (tremendamente contundente). Hoy en día hay unos carteles enormes anunciando el libro de cocina con setas, pero en aquella época no había ninguna señal evidente que allí sirviesen comidas (ni tampoco me pasé yo allí a la hora de comer).

Finalmente me decidí a ir a comer allí por primera vez. Por varias razones:  
  • Porque tenía que completar el círculo de aquel bar en el que comía bocadillos sin saber que era un buen restaurante.
  • La última vez (hace 7 meses) que intenté comer en El Empalme ya estaba completo (sólo hay sitio para 60 comensales, y la gente suele ir a comer en grupo). Ya se que somos españoles y nos gusta ser espontáneos pero: si quereis parar a comer, llamad con antelación (sobre todo si es un fin de semana o vacaciones).
  • Porque estamos en temporada de caza y temporada de setas, que son dos de las especialidades de El Empalme. (De hecho tienen publicado un libro con recetas de setas).
Aparecí por allí con una cierta timidez de primerizo (primerizo que no soy porque ya había estado en el sitio). Pero claro, han pasado sus años. Además con la inquietud de que me encontraré (¿merecerá la pena, o no cumplirá con las expectativas que me he hecho?). Además de que tengo voy a comer sin compañía (una situación muy incómoda, que de no ser porque el lugar parece merecerlo, hubiera evitado: un almuerzo largo sin tener nadie con quien hablar... ugh). Para evitar parecer un crítico gastronómico (aunque dudo que no vayan acompañados) me presenté con barba de 3 días (mi barba de 3 días es ciertamente poblada) y legañas en los ojos. Y si hubiese sido un crítico culinario hubiese engañado a la perfección: la cocinera pensó que era camionero. 

Primer punto a favor: la cordialidad en el servicio. Tanto el dueño, como la cocinera o la camarera (las únicas 3 personas que he visto este domingo) son muy amables, simpáticos y guasones. (En este orden creciente: demostraron ser bastante bromistas).  Esto no quiere decir que no tremendamente profesionales y cuidadosos con sus clientes: por ejemplo se aseguraron de que no tenía ninguna alergia cuando escogí el menú de degustación (esto es, que me trajesen lo que ellos quisiesen).

En el restaurante hay la opción de comer a la carta, en la que hay platos de temporada (de caza). Aparte de ello hay un menú degustación, que fue el que (con algo de inconsciencia) escogí. El menú degustación según me comentó la cocinera es varía todos los días del año, pero al menos en esta temporada consiste en: 
  • 5 platos con todo tipo de preparaciones de setas (Yo tampoco era capaz de imaginarme que era posible hacer más de 3 platos diferentes con setas, pero esta visto que todo es ponerse)
  • un plato principal de carne (Me ofrecieron un plato de caza del día - ciervo - o carne de ternera)
  • postres
  • café
  • agua y vino (Yo me tomé media botella de vino y no pagué aparte por ella. Pero no puedo asegurar que fuese una cortesía de la casa, o que el vino esté incluido en el menú de degustación). 
Vayamos pues a por los platos de setas. Dejando aparte mi pequeña broma, una de las razones para parar a comer en El Empalme era poder probar las setas. Así que si tenía 5 oportunidades diferentes, mejor que mejor. he aquí mis 5 platos (los nombres son de mi imaginación, porque como he dicho los platos cambian día a día y no existen nombres para estos platos):

  1. Tosta de setas, pimiento asado y bonito. Como se puede ver en la foto de aquí abajo, no racanearon las setas. Un plato muy sencillito, pero que a mi me gustó el chispazo picante que tenía.
    tosta de setas con bonito
  2. Setas con pulpo a la vinagreta. No es lo que parece: el pulpo estaba aún templadito, la vinagreta era fresca y ligera y las setas lo acompañaban como si fuese una ensalada. (Casi el mejor del día). 
  3. Arroz con setas. Muy bueno, pero no tenía nada especial que pueda resaltar de él.
  4. Senderuelas con garbanzos y patatas
    Es que este tambien es casi el mejor del día. Vale que es tremendamente sencillo. Se trataba de un guiso caldoso, con todo a su punto (tendré que conseguir el libro para saber en que momento se añaden las setas para que no se pasen). 
    guiso de setas, garbanzos y patata
  5. Arroz con cantarelus, boletus y gambas.Y piñones. Y no, no tenía nada que ver con el tercer plato. En el caso anterior se trataba de un arroz caldoso y en este caso el arroz era suelto. También estaba impecable.
Y si, tal como puede parecer, era mucha comida (por muy sabrosos y ligeros que fuesen los platos). Y si bien había comenzado con buenas ganas, ya me estaba quedando poco sitio en el estómago. Pero no podía echarme atrás, porque además de setas, quería probar la caza.

Tal como me comentaron a mediados de Octubre termina la temporada del corzo y comienza la del ciervo así que tomé ciervo:

ciervo a la naranja y ciervo a los frutos del bosque
Supongo que por ser el menú de degustación tuve la oportunidad de probar en el mismo plato dos preparaciones: ciervo a la naranja y ciervo a los frutos del bosque (a los frutos del bosque y aroma de cítricos porque la salsa estaba preparada con piel de naranja: por tanto doblemente a la naranja). He aquí una gran sorpresa: todas las veces que he probado caza mayor siempre me había encontrado con carne bastante correosa y con un sabor demasiado intenso. En este caso la carne era muy tierna  y muy suave. No se cual será el secreto para conseguir esta carne tan tierna y suave, pero merece la pena: ¡me encantó el ciervo! La única pena es que hubiese preferido que me sirviesen la salsa al un lado. Ambas salsas estaban bien para hacer contraste con el ciervo, pero creo que el tomarlas en el mismo bocado se desmejoraban el uno a la otra.

Como se puede ver se trata de un menú muy largo, y yo a lo mejor no estaba capacitado para poder tomar tanta comida. Eso sí, no dejé nada (tal vez media patata). Con lo que me agradecí que el postre era algo ligero y fresquito: batido de tomate de árbol.

Y para reposar bien la comida me tomé un café solo (corrientillo, pero supongo que uno no va Sanabria a tomar el mejor café del mundo) y el repostre: algo que parecía casi mazapán hecho de piña y unos bombones rellenos de fruta confitada. (Destaco de los dos el postre tan extraño de piña).

En resumen: 
  • Muy bueno (incluso con sus pequeños peros), y sobre todo irrepetible (este tipo de cocina de temporada no se puede ofrecer tan fácilmente otro tipo de lugares). 
Tal como he comentado, el menú degustación consta de 5 primeros platos, un plato principal, postre, café, bebida (agua y vino en mi caso)  y todo esto por 42€.  (Aparte del dinero hay que llevar buen apetito porque es todo un banquete).

Mi recomendación:
  • Si vas de viajes y paras, mejor pedir alguno de los platos del menú (tan sofisticados y recomendables como estos), porque uno debe ser responsable en la carretera y no tomar comidas copiosas (además que es económico). Y será una muy buena alternativa a otros restaurantes de carretera.
  • Si uno tiene ganas de matar el capricho de comer setas y caza, el menú de degustación deja a uno satisfecho para muchos días. Una cosa a destacar de este menú degustación es que tal como me comentó la cocinera, los platos cambian cada poco y siempre es una experiencia diferente: comparad mis (un poco chapuceras) fotos con las fotos de Makeijan (sólo se repiten un par de platos)
Muy importante:
  • Si tenéis la intención de ir, llamad para reservar al 980652016, que luego os quedais con caras de tontos cuando os digan que esta todo lleno.
  • No confieis en la dirección que aparece en Google Maps, la posición correcta es justo en donde termina la N-631 y se cruza con la N-525:


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sábado, 28 de junio de 2008

Barcelona: Limbo

Haciendo un repaso culinario de estos 5 meses en Barcelona, uno de los mejores recuerdos que tengo es una cena en el restaurante Limbo, en la parte más cercana al mar del Barrio Gótico.

Para innovar un poco en mi habitual fijación por la comida, escribiré un poco sobre el ambiente del Limbo. Porque cada vez más soy consciente que cuando la gente va a comer fuera de casa no lo hace sólo por una buena comida, si no que a la gente le encanta mucho el entorno en el que comen (lo cual justifica que haya tantos restaurantes de diseño llenos). El Limbo es una combinación peculiar: un local realmente espectácular (el bajo de una casa medieval con la piedra y el ladrillo a la vista), una ambientación sombría y tranquila, y (lo que más me sorprende) una sala que nunca he visto llena de todo. Lo de la falta de luz y el silencio, no lo veo en nada negativo, todo lo contrario. Y en cuanto a el hecho que nunca parezca llenarse, este tipo de cosas me hacen desconfiar: buena cocina suele significar mesas llenas ¿no? Para mi tranquilidad, ya lleva abierto más de tres años, así que algo tiene que tener...

Y en mi opinión lo tiene. Voy a pasar completamente de relatar el menú. Voy directo al plato que me dejó impresionado. En el menú tienen un pescado salvaje con reducción de vermut Yzaguirre, que por error no pedí, pero si uno de mis compañeros de mesa. Ese día el pescado era rodaballo. Bueno, el plato me pareció todo un logro. Especialmente por la salsa. La salsa era toda una fiesta de especias y sabores punzantes, que para nada enmascaraba el sabor del pescado. Y con este toque divertido (aunque no se le notaba especialmente del vermut).


Restaurante Limbo (Barcelona) : Rodaballo con Salsa de Vermut Yzaguirre / Bacalao ¿a la Llauna? / Timbal de Verduras
Rodaballo con Salsa de Vermut Yzaguirre/Bacalao ¿a la Llauna?/Timbal de Verduras


Para compensar un poco mi entusiasmo, el plato que escogí yo (Bacalao a la Llauna con ¿mahonesa de mango?) ya no me parecía tan especial (el bacalao demasiado hecho para mi punto, y aunque sea tradicional en este plato combinarlo con alubias, no creo que sean el mejor acompañamiento del plato). De hecho yo no lo recomendaría.

Así que un sobresaliente y un suspenso (eso sí justo). Las otras notas son unos primeros realmente buenos: un timbal de verduras (con una base de pasta filo) y una ensalada de rúcola. El timbal aún por sencillo no dejó de despertar admiración entre los comensales. A mi también me llamó la atención en la ensalada, las pequeñas y crujientes virutas de jamón que lo adornaban. ¿Como lo conseguiría el cocinero?

No quiero dejar de comentar (contra los prejuicios contra los restaurantes modernetes) que el Limbo no tiene unas raciones adecuadas (de hecho compartimos 2 primeros entre 3 personas y fue más que suficiente). Así que sin ser económico, la verdad es que considero que tiene un precio no muy exagerado para la calidad que ofrece (en una ciudad cara como Barcelona). Nuestra cena para 3 personas, con vino blanco catalán y postre nos salió por 40? por cabeza).

Resumen, a mi me pareció muy recomendable y con este encanto añadido de su tranquilidad.

Barcelona: Re-Pla

Para celebrar mi despedida de Barcelona, pues me acerqué por el Born a tomar una buena comida y me encontré con el Re-Pla (Carrer Moncada 2, Barcelona). Bueno, en general el Born ya es un clásico-moderno (para lo bueno y para lo malo) de la restauración y el turisteo, si bien el Re-Pla está un poco escondido. No se si por estar un poco a desmano, si por ser mediodía, o por... ¿no tener buena cocina? pero no había mucha gente un sábado a la hora de comer.

Pues me parece a mi, que lo de no haber mucha gente no debe ser culpa de la mala cocina. Os cuento como me han tratado a mi. Hoy estaba con ganas de pescado, y en cuanto a pescado yo soy de gustos bastante claros: pescado azul y si es pequeñito mejor. El menú es corto, pero encontré lo que me apetecía:

Primero una muy catalana (creo yo) coca de recapte. Desde el punto de vista de un neofito como yo en temas cocaleros, para mi me pareció excelente: masa crujiente, verduras asadas y unas sardinas en salazón muy, muy poco hechas (por no decir crudas). No se si la tradición es que las sardinas vayan cuasi crudas, o es una aportación del chef pero ningún pero. Buenísimas las sardinas.

Luego de segundo plato unos salmonetes con puré de patata y aceituna negra con tomates caramelizados y albahaca. Que eran unos filetes de salmonete braseados (eso me pareció a mi). La idea no es muy innovadora (lo de los salmonetes braseados) pero impecable en el punto (o por lo menos a mi punto). Los tomates caramelizados, una delicia, y el único pero tal vez el puré de patatas que dejé en el plato.

Bueno, todo esto, más una copita de vino blanco (un Penedés muy seco) por unos 35€ (no he tomado postre como podeis ver). Si confiais en mi opinión, apuntad la dirección si teneis intención de acercaros por el Born. (Otros sitios - que evitaré criticar - no merecen tanto la pena).

domingo, 18 de marzo de 2007

3 menús del día en Vigo

A ver si esto es de utilidad para alguien, especialmente para alguien que esté de paso por Vigo y tenga que hacer comida en la ciudad. Voy a recomendar 3 restaurantes. Los 3 ofrecen menú del día (una opción barata e interesante) ¿El criterio? Son los restaurantes a los que yo iría. Ninguno de ellos es excesivamente llamativo (con lo cual alguno los descartaría) y estan un poco escondidos. A ver si a alguien sirven.

En el Centro de Vigo: Casa Soutomayor (Manuel Nuñez 8, Vigo)
Muy cerca de la Calle del Principe, Casa Soutomayor[sic], es un sitio que me gusta bastante. ¡Y sus propietarios son muy salados! Lo suficiente para tener entablado conversación con alguien tan huraño como yo. Así me enteré que vivieron muchos años en Alemania, pero no en una región industrial, si no en un pueblo pesquero (lo que es bastane original). Como recuerdo de aquellos años en Alemania, los jueves tienen de comida codillo al horno con sus kroketten y sauerkrout. Y los miercoles cocido gallego. Ambos días merece muchísimo la pena acercarse. Y mucha gente lo sabe: los miercoles está especialmente dificil conseguir sitio (hay que intentarlo).

Por Traviesas: Danubio (Camiño da Seara 55, Vigo)
Menos mal que he incluido el link a un mapa, porque no conociendo Vigo, el término Traviesas no dice nada (no existe ni calle, ni plaza llamada así, pero todo el mundo llama así a esta zona). El restaurante Danubio está un poco complicado de encontrar, en una camino (que no tiene acera ni nada), pero que está muy cerca de la Plaza de América. Con ayuda del mapa intentad encontrarlo. Porque merece mucho la pena. Comida gallega tradicional, y bastante variada (siempre hay agún buen pescado). Incluso si teneis gustos sibaritas, el Danubio tiene buena reputación para tomarse una mariscada. Pero a lo que estamos: tremendamente recomendable por su menú del día.

En Bouzas: Todos a Bordo (Avenida Beiramar 247, Vigo)
Especialmente recomendado para los que les haya gustado Los Lunes al Sol, porque Todos a Bordo está justo enfrente de un astillero. Por tanto el nombre de referencias marineras está muy justificado y la decoración del restaurante tambien. La cocina, sencilla, honesta, y un menú amplio y variado. Mucho pescado en el menú (como sería previsible) y tambien buenos platos de carne (que a los marineros tambien les encanta).

domingo, 11 de febrero de 2007

Casa Solla (Xantanza II)



Con el recuerdo aún vivo de la jornada de ayer en Pontevedra y Poio, voy a relatar y ilustrar lo sucedido para dar (sana) envidia a los que no han podido asistir a la II (Blogo)Xantanza. Lo mejor del día fue la compañía (incluyendo la de Pepe Solla), el compartir una comida sublime, realzada por el vino.

Voy a ir a hablar de lo que más me gusta: comer, beber y disfrutar. En recuerdo a Elena Salgado, que esta semana ha estado hablando mucho de vino, voy a titular el relato con los vinos que fueron acompañando la comida.

Fefiñanes 05


Casa Solla: empanada, berberechos al minuto, chupitos de calabaza, micropinchosLa espera, si es breve es buena. Pero con unos aperitivos como los que nos dieron la bienvenida en Solla, aún es mejor. No nos apuramos nada. Miento, nos apuramos a terminar los berberechos antes de que enfriasen. Los berberechos al minuto duraron eso, apenas un minuto. No hace falta que diga que estaban tremendos. Otro hurra debería ir a la empanada. No importa que sea muy obvio servir una empanada en Galicia, porque es un plato fantástico, y fantástica estaba esta empanada. (Con verguenza tengo que admitir que no supe identificar que era el compango). Aunque muy sencillos, merito de ofebre el preparar los pinchos de microtomate con queso.

El Pazo Fefiñanes del 2005 estaba tremendo en el 2007. A mi me trajo recuerdos (a lo mejor la comparación no debería hacerla, porque no tienen nada que ver) de cualquier excelente blanc de blancs de Champagne, por el cuerpo. Perfecto para acompañar los frutos del mar, que vinieron a continuación:

Casa Solla: Gamba al ajillo, setas aliñadas y ostra escabechadaEl ajillo de la gamba era muy sutil como tambien la cocción, plena de sabor de mar. De la montañana, las setas con su carne firme y sabrosa. En cuanto a la ostra, ya se conoce que nunca he sido un apasionado de ellas, pero las Xantanzas me han hecho un converso. Que sabor tan delicioso consigue Pepe con el escabeche (tambien muy comedido, respetando el sabor marino). ¡Chapeau!

Casa Solla: Vieira EncebolladaQue bien le sienta a la vieira un poco de plancha (ni a una camisa italiana le sentaría mejor). Tampoco le hacía mala compañía el consomé (que nos traia recuerdos asiaticos).

Casa Solla: Bogavante en si mismoEl bogavante en si mismo nos dejó ensimismados. Visualmente atractivo, la carne tersa del bogavante, la sopa de si mismo y los fideos finísimos. Y a mi, que no me entusiasma el marisco. Creo que me va a comenzar a gustar el marisco.

As Sortes 2004


El vino cambió para prepararnos a los nuevos sabores que vendrían. Y como queriendo aclarar mi incredulidad sobre la madera, un muy buen vino con una relación breve pero intensa con el roble: As Sortes 2004. Ya estabamos listos para atacar una famosa obra del artista:
Casa Solla: tosta de huevo a baja tempratura con un toque de trufaHabía leido, me había recreado en fotos, y por fin podía probar el huevo. Una textura muy especial, un sabor pleno (yo personalmente agradecí que no llevase mucha trufa). Riquisimo.

Casa Solla: Pampano con caldo de codido¿Pámpano? Tuvimos que preguntarle al cocinero porque la verdad es que ninguno conocíamos el pescado. Como nos explicó era de carne blanca, pero con un cierto sabor de pez de roca. Gran descubrimiento de pescado, muy bien preparado, una delicia. La sorpresa era contraponerlo a la acidez del grelo (a lo mejor demasiado ácido para mi gusto) y el sabor fuerte y rotundo del caldo de cocido (gallego). Que desconcierto, y que idea tan original. De todas formas he de admitir que evité mezclar el pescado con el grelo. No estoy acostumbrado a tomar ni grelos ni nabizas tan ácidos. De hecho pienso que se podría evitar. Eso sí, el pescado me gustó mucho. Y el caldo era un contraste muy llamativo, y no tan estridente como pensaba.

Lalama 2002


Menuda batida la que estabamos dando a todas las posibilidades de vino en Galicia. Ahora, con total atrevimiento, ¡un tinto gallego! Nunca hubiese esperado yo demasiado bueno de un tinto hecho en Galicia, pero... ¡oplá!: el Lalama 2002 es toda una sorpresa. Una sorpresa muy agradable. Un vino con muy buen cuerpo, aterciopelado y nada ácido.

Casa Solla: costilla de cerdo iberico, confitada y doradaEs que el plato se merecía un vino tan peculiar. En una buena enchenta gallega, no podía faltar un poco de churrasco. El churrasco sublimado. Muchas horas estuvo (el cocinero nos reveló el secreto) la carne haciendose al vacío, sin perder sus jugos y volviendose tiernísima. Carne excelente de cerdo iberico. ¡Que gustazo! Y casi me había olvidado, pero el plato estaba acompañado de unos crujientes tirabeques, que redondean la maravilla.


Brunheda 2000


Que alguno de los otros comensales me corrija, pero fue la sorpresa de la comida. Nos dejó a todos engatusado. Ni por la botella, ni por la copa en que la servimos hubiesemos esperado que se tratase de un vino dulce, con múchísimo cuerpo, pero sin ningún sabor licoroso. Siempre me he sentido desconcertado ante que acompañar con los postres, y este vino parece ser perfecto para el cometido: Brunheda Reserva 2000 (Puede que sea este vino u otro de la bodega Brunheda).

Casa Solla: fresas con cocoFresas acompañadas de una suave espuma con aromas a coco. ¡¡Pena de los que no les gusta el coco!!

Casa Solla: como una tarta de manzanaVoy a apropiarme del título de un cuadro famoso: Esto no es una tarta de manzana. Para los apasionados de la manzana (yo lo soy) este postre es un regalo increible.

Casa Solla: Leche, Cacao, Avellanas y salEl nombre perfecto para este plato sería: leche, cacao, avellanas y... ¡...!. Espera, que he adelantado la sorpresa. Porque lo fantástico del platoes que comenzabas a disfrutar, primero el helado de nata (creo que era), luego el praliné de avellanas, y cuando llegabas al fondo, ¡voilà! ...... Un éxito de postre. Mi postre preferido de la comida. (Finalmente he decidido no decir cual es la sorpresa, para que podais daros el mismo gustazo de quedar sorprendidos cuando vayais por Casa Solla).

Casa Solla: milojasQue verguenza, que buen aspecto que tenían las milojas, pero yo al intentar partirlas con el tenedor, las aplasté todas y ya no fue lo mismo. Por mi culpa, por mi culpa....

Casa Solla: craquelin, frutas, trufas y toffeQue gustazo para los golosos, la traca final. El toffe lo que más me gustó.

Ahora para terminar, una alabanza al cocinero. No sólo nos presentó una maravilla de platos, dejandonos estupefactos con sus habilidades. Aparte como he destacado en este comentario, se encargó de sugerir los perfectos maridajes entre el vino y sus platos. Para mi es un detallazo. Siempre que voy a comer me encuentro con el problema de que (aparte de que no se demasiado de vinos) que me siento perdido ante que vino escoger. Ya no es escojer el mejor vino o el peor, si no saber que vino es adecuado. Cuando repites mesa, es más fácil acertar, pero la primera vez estás perdidísimo... Y con el consejo tan bueno de Pepe, sus platos han lucido de manera especial. Y en general, Casa Solla se puede sentir orgulloso del trato que dan a todos sus clientes, hacen que todo sea un placer: la comida, el recibimiento. Muchas gracias por esta maravillosa tarde.

Y tambien encantado estoy de haber podido pasar la tarde con todos los demás participantes de la Xantanza: Fini, Ramom, Catuxa, Manolo, Sole, Alejandro, Isabel, Salomé, Óscar, Miguel, César, Chus, Jorge, Maica, Leandro y Xesús.

La xantanza desde otros puntos de vista:
Cocinalia, Capítulo 0 (bis), Pantagruel, Supongo, De Pinchos, Another Cow in the Corn, Colineta, Gourmet de Provincias (bis), Gueiko.

viernes, 9 de febrero de 2007

Alaska - Maracaibo - Segovia

No parece la historia más original que uno pueda contar: estábamos en Segovia e intentábamos tomar cochinillo. Pero tendreis que admitir que no es demasiado normal que estuviesemos pateando la ciudad buscando un Restaurante Alaska. Nombre 'propiamente castellano'. Pero teníamos una buena pista (segovian connection): nos habían dado el soplo de que se tomaba un cochinillo de miedo. Por desgracia parecía que el secreto estaba muy bien guardado porque nadie parecía conocer semejante restaurante. Así perdimos un buen par de horas, pero si descubrimos que existe. Lo encontramos por cerca de la Calle Carretas. La pena es que el esfuerzo no mereció la pena: por enfermedad esos días el restaurante estaba cerrado. Una verdadera pena, porque prometía ser un sitio muy fascinante: un asador muy pequeñito, en el que unos pocos comensales podían disfrutar de un cochinillo al punto de un muy veterano cocinero al horno. Realmente me gustaría que el asador siga abierto y que se hayan solucionado los problemas que había aquel día.

Era ya tarde, estabamos cansados, así que entramos a comer en un restaurante que había cerca: Restaurante Maracaibo. Tampoco me hubiera me hubiera esperado yo nada especial de este sitio. No por el nombre (despues el exotismo de Alasca, este nombre hasta parecía normal), si no porque desde fuera creimos que era más bien una cafetería. Pero nada de cafetería, era un restaurante, y de esos de mantel impoluto, salón amplio (y un sudor frío nos recorrió la espalda: tampoco parecia barato).

Pero fue todo un acierto: nos metimos unos impresionantes judiones de la Granja y un delicadísimo cochinillo (del que quedó foto para la posteridad). Y no nos salió tan caro como hubieramos imaginado. Encantados quedamos.

Jamoncillo Cochinillo Segoviano
Jamoncillo Cochinillo Segoviano, originally uploaded by xmanoel.

Ya casi me había olvidado yo de aquella memorable (y azarosa tarde) cuando hoy he leido en El Mundo a Fernando Lázaro hablando de Maracaibo-Casa Silvano, que lo califica de "una de las referencias culinarias más interesantes de Castilla y León".

Tengo que admitir que cuando nosotros llegamos tarde y hambrientos, pedimos directamente cochinillo y judiones sin abrir la carta. Si hubiesemos mirado la carta, podríamos llevar una buena sorpresa. Aparte de cocina tradicional, el restaurante se atreve con preparaciones más innovadoras y sofisticadas. (Fernando Lázaro queda especialmente contento con la menestra de setas con huevo foie y trufa fresca, o el pulpo braseado con puré de patatas, o las pechugas sangrantes con crema de maiz o el tataki de ciervo). De hecho recibe una muy buena puntuación del crítico gastronómico.

Así que con recomendación doble, ya teneis una dirección interesante si os acercais por Segovia.

Combate Thai: Bangkok vs Thai Gardens

Ayer he ido a comer al restaurante madrileño Thai Gardens (mapa). La decepción que me llevé ante lo que me esperaba me anima a escribir este pequeño comentario. No quiero decir que es un restaurante malo, ni que hace cocina tailandesa auténtica,... tan sólo que no me parece tan gran cosa, pero sí muy caro para lo que obtiene uno. No tengo intención (ni creo que pueda) dañar la reputación que tiene Thai Gardens en España, pero si alguno se acerca por Madrid con intención de probar la cocina tailandesa creo que podría tener en cuenta una alternativa.

El otro restaurante tailandés que conozco es el Bangkok (mapa).

Thai Gardens tiene un restaurante precioso, en el interior de una manzana en la parte más noble del barrio de Salamanca, con vistas a un jardín (que no es parte del restaurante, es el jardín del edificio en el que está tan sólo). Pero a pesar de mucho pas pequeño, Bangkok tambien tiene una decoración muy especial y está muy céntrica (de hecho el pequeño tamaño lo hace muy acogedor y simpático).

Sólo conozco el menú degustación de ambos restaurantes (yo esperaría que un restaurante intentaría dejar una buena impresión, pero alguno puede alegar que no es buena idea valorar un restaurante por un menú de degustación). Ambos menús son abundantes (desaconsejo intentar terminarlos) y sabrosos, aparentemente evocadocadores de la cocina tailandesa. Pero en Bangkok tiene una mano mucho más picante (y puedo sospechar que auténtico), Thai Gardens peca de suavve.

La diferencia es el precio, mucho más barato en Bangkok. Entre que el precio es más bajo, la comida más picante y el restaurante más pequeño y coqueto, me atrevo a recomendar que visiteis el Bangkok en vez del famoso Thai Gardens. (Hay un tercer restaurante tailandés en Madrid que promete ser lo mas auténtico y bestial: Oam Thong, pero no lo conozco. Aunque me gustaría tener alguna referencia).

De hecho, a lo mejor hasta no dejaría de ser una mala idea romper la baraja y tener en cuenta de las recomendación de Nopisto sobre el Sudestada.

viernes, 19 de enero de 2007

L'avant goût


1. Cold beef with dill sauce and chilled green beans, 2. This bistro is loved by all...., 3. L'Avant Gout Menu, 4. Crumble aux rhubarb avec sorbet au fromage blanc

Tiene algo de extraño dedicarme a escribir sobre un restaurante del que no tengo más que referencias, y unas cuantas fotos (preciosas) que una chica ha puesto en la red. Pero lo curioso del caso es que conozco bastante bien el restaurante (no su cocina). He pasado muchas veces por delante de el cuando visito París (mapa). Pero de momento aún nunca he entrado.

No he entrado en parte porque es bastante feo y vulgar en el exterior (aunque como podeis ver las fotos, una vez dentro no es tan terrible como aparentaba). Parece más una cafetería cualquiera que un restaurante merecedor de llevar el nombre. Pero tampoco he entrado porque todas las veces que he pasado por delante de el.... ¡¡Estaba cerrado!!

Y no hubiera sido tan fácil verlo abierto... Ya que está cerrado el sábado, domingo y lunes. Apenas abre 4 días a la semana. O mejor dicho abría, este año para alegría de los turistas, tambien cocina el sábado. Una apuesta tan decidida como esta y estos horarios tan peculiares me traen a la menta ideas contradictorias: ¿El cocinero funcionario? ¿o tal vez se dedica durante el fin de semana a más altas y mejor remuneradas tareas? Según lo que he leido por ahí, no es así. Parece que se trata tan sólo de un hombre sencillo, pero apasionado por lo que hace. ¿Se puede ser más subversivo? Mientras que parece que todos los demás restaurantes del mundo consiguen el pleno en el fin de semana, Christophe Beaufront renuncia a esos golosos ingresos.

Aunque como le va a perder la avaricia si el menú para cenar cuesta unos 31€, que no es dinero en París. Y aún con esta modestia es capaz de dejar impresionado a Chocolate & Zucchini. Parte del secreto de esta contención en los precios es que tiende a la cocina de mercado y que tiene una carta muy reducida (o muy amplia si se prefiere, al ser una pizarra).

Es en este tipo de restaurantes de coste medio donde creo ver diferencias entre la cultura culinaria francesa y española. De hecho a lo mejor ni aquí existen ejemplos parecidos. Me refiero a restaurantes muy pequeñitos, con pretensiones gastronómicas, pero intentando ser sencillos. Como tambien sería un poco desconcertante pensar que le definan como cocina tradicional.A mi me parece que en España estos platos y estas preparaciones se considerarían bastante modernos (y no porque no falten cocineros tremendamente innovadores en España, sólo porque la categoría de cocina tradicional aquí es más ortodoxa).

Parece el cielo materializado en la tierra: bueno, barato y familiar. Aunque puede tener su lado oscuro: el menú de degustación ya son unos 60€, aparte que no todo el mundo sale igual de contento, protestando mucho por el servicio y un comedor hasta los topes (con la camarera pidiendote que te vayas para sentar a otro). Este la verdad es algo nada sorprendente en restaurantes pequeñitos que consiguen buena reputación. Aunque me desconcierta un poco que nadie proteste por lentitud en la cocina: un restaurante hasta los topes debería causarle problemillas al chef. Habrá que concederle el triunfo en este aspecto.

¿Porque no comprobarlo personalmente? Laconada va a verificar si es justificada la fama del L'avant goût, no por vocación científica, si no porque a poco que a la altura que se le supone, va a ser un gustazo memorable. Pero no el que escribe esto, que ya querría poder hacerlo. Siempre he pensado que los mejores regalos son los que uno mismo querría para sí. Y este quiero que sea ser mi regalo de Navidad a unas personas que aprecio mucho. Y estaré encantadísimo de que lo disfruten.

sábado, 9 de diciembre de 2006

N-630: la ruta del pincho

Un par de opciones para parar a estirar las piernas si alguien circula por la N630 (Ruta de la Plata).

En Salamanca, bajando hacia el río Tormes, entrad en el Rincón de Sebas. Un buen sitio donde saben que la cerveza sóla no sienta bien, así que el camarero te preguntará quie quieres para acompañarla. Hay unas 12 opciones diferentes para el pincho, así que no te vas a aburrir si repites.

En Zamora, hay unas patatas bravas, que son bravas de verdad. Pero tendrá que ser iago el que edite este post y nos indique su dirección.

Ahora nos salimos de la N-630 para tomar la Nacional 631. Y allá por las Batuecas yendo en dirección a Sanabria, uno puede pararse en Tábara, y en la plaza del pueblo, acercarse al Bar Palacio. A algunos viajeros les pusieron para acompañar las cocacolas, una racioncilla de jamón asado (con una salsa de ajo y perejil), unos buñuelos de jamón o pulpo á feira (aunque quede bastante lejos de O Carballiño).

Pero a lo mejor es buena idea el tomarse un pincho cortito y reservarse, porque si a uno le gusta la caza, más adelante está El Empalme, en Rionegro del Puente en el cruce entre la N 631 y la A52 (la autovía de las Rías Bajas). El restaurante aunque no muy aparente, ofrece muy buena cocina. Es especialmente famoso por sus platos con setas y caza. Lo mejor es llamar por teléfono: 980 652016 y reservar. A la hora de reservar, preguntar que es lo que sugieren ellos para comer (Porque las setas y la caza dependen mucha de la temporada).

Carvalho en Chaves

Para unos lo importantes son las estrellas (de la Guía Roja Michelín), pero a mi me basta con esos hombrecillos colorados (los Bib Gourmand, restaurantes de comida de calidad a menos de 35€, según prometen los de Michelin). Y pasando por Chaves (Portugal) hay un par de ellos.

Nuestra intención inicial era almorzar en A Talha, pero os recomendamos que os fijeis bien en el mapa, intentar llegar a el es un poco complejo. Nosotros abandonamos y fuimos a comer al Carvalho, que está mucho más centrico, y de hecho es facilísmo de encontrar. Lo reconocereis fácil, por su decoración exterior aparente. Y el interior tambien muy cuidadoso, cosa a la que no estoy acostumbrado en los restaurantes portugueses que frecuento, pero se agradece. Ya sólo viendo el resto de los comensales da la sensación que has acertado y que vas a comer bien.



De primero, róbalo salvaje a la parilla con verduras. Utilizo la palabra róbalo, porque parece ser el nombre que le dan los portugueses a la lubina. Lubina salvaje... ¿no empieza a sonar esto demasiado inusual? Tal vez no debería. Muy buena, merece la pena. Ligeramente adobada a las finas hierbas, muy en su punto en cuanto a la brasa. Nosotros pertenecemos a este tipo de personas que opina que el pescado como mejor se le acompaña es con patatas cocidas (malos vicios que tenemos los gallegos). Esta estaba acompañada con una patatita cocida y un repollete cocido en su punto. Señores y señoras, he aquí un ejemplo perfecto de la sana dieta atlántica.



El segundo plato como el anterior, escogido por el señor Pepe Gandarela. Ya se que se parece mucho al primer plato, pero para nada importa, visto la mano que tiene la cocina con las verduras y las patatas. Esta vez, las patatas cocidas dieron una vueltecilla en la parrilla antes de llegar a la mesa (me gusta la idea), y lo verde eran judias con jamón. Acompañaban al lominho (lomo de cerdo) al ajillo. Muy bueno. Tal vez un poco salado....


Y de postre, monsieur se tomó un bizcocho de nueces, con un aroma muy fuerte a ron, pero que a mi me encanta. Muy sabroso.

El postre como todos los demás platos, muy sencillo, pero se come muy bien en el Carvalho. Como se habitúa en los restaurantes portugueses, con un plato comen dos. Los precios, equivalentes a un restaurante español. Con un poco de matemáticas podeis juzgar vosotros mismos. Nosotros dos, nos metimos 2 platos principales, postre, y poco más salimos rodando, sin poder acercarnos a los 35€ que mencionan los de Michelin (que serán por persona ¿no?). No me gustaría mencionar que apenas sabemos como esta la bodega del restaurante, porque nos limitamos a probar el blanco y el tinto de la casa (en garrafas de medio litro). El blanco bueno, y el tinto... sorprendentemente equilibrado, afrutado y de muy buen beber... no paseis la oportunidad de probarlo.

viernes, 17 de noviembre de 2006

I Xantanza Gallega de Blogogastrónomos

La semana pasada tuvo lugar la 1ª 'Xantanza' de Blogastrónomos Gallegos (el ordinal ya promete que vaya a repetirse). El restaurante Yayo Daporta no se acobardó a acoger el evento, y aceptó el reto proponiendo el siguiente orden del día:

Mousse de coliflor con vinagreta de café, berberecho y aceite de albahaca
Para romper el hielo, nada mejor que un entrante frío. Al ver que los ingredientes estaban en diferentes capas pensé que lo que convenía era atacarlo verticalmente. Al ir hundiendo la cuchara, se mezclaban los sabores de la mouse con el aceite de albahaca, las virutillas oscuras (¿no era trufa?) y... cuando llegabas al fondo... café. Si lo sorprendente era el sabor del café, para mi la sorpresa fue la falta de sabor a coliflor. Sea como fuese, no me convenció el plato. Mientras tanto, mareaba a mis compañeros de mesa con el tema de los restaurantes-franquicia y su querencia por los platos prefabricados. Obesiones que tiene uno.

Terrina de Foie-Gras con queso de Arzúa y calabaza caramelizada
Al rato la conversación fue divergiendo, luego de mencionar lo obesionados que estan en Madrid con que el marisco crece en todas partes, y que cuesta cuatro duros. Por desgracia, el marisco bueno es caro, el malo tampoco es barato, y los que visitan Galicia parecen demasiado obsesionados en comer mal marisco e irse descontentos. Bueno, la conversación cesó cuando nos dispusimos a probar el nuevo plato (silencios que se repetía cuando llegaba cualquiera de ellos). (...interesante la presencia de la calabaza...) A mi me gustó mucho la combinación del queso con el 'foie'. Por sugerencia del cocinero lo estábamos acompañando con un Sauternes. Además de combinar perfectamente con los platos de 'foie-gras', tengo que admitir debilidad por los vinos dulces (sea un Sauternes, un Tokaji o un eiswein).

Ostras sobre Royal
Ostras sobre royal caramelizada de coliflor y maracuyá, espinacas fritas y vinagreta de zanahoria
De repente estábamos hablando muy animadamente de la abundancia de tojos en los alrededores de los Castros. ¿Tal vez con función defensiva? Entretenido en la conversación, no me percaté y de repente tenía delante mía 3 hermosas ostras. Los que me conocen bien saben que no me gustan las ostras y apenas las he tomado un par de veces recientemente. Pero no por eso no dejé de darme cuenta que estas eran 3 ostras hermosas y sanas, y me las comí con buen gusto. ¡Y bien que las disfruté! Mi compañero destacó las espinacas fritas, por lo original de la idea y lo bien que le habían salido. (No se, yo las noté un poco insípidas, con buena textura). Comí con tal entusiasmo las ostras que me dejé la royal detrás, después de probarla, me pareció tal vez innecesaria, puede que las ostras, la vinagreta y las espinacas se bastasen.

Tempura de Mejillones
Mejillones en tempura sobre crujiente de arroz y algas
Copa tras copa (poco a poco, que éramos gente de templanza) la comida transcurría. Durante todo este tiempo (y algunos platos más) acompañamos la comida con el Alvariño recomendado de la casa. Combinaba muy bien con todos los platos: casi todo venía de la propia ría. Como por ejemplo los mejillones, que a veces no están demasiado apreciados. Seguramente de todos los platos que tuvimos en la mesa, este era el más exuberante (por su presentación digo). Rodeado de toda esa espuma apenas se veían los mejillones rebozados. Porque en realidad la tempura no deja de ser el rebozado tal como entendieron los japoneses del siglo XVIII la receta portuguesa. Yo estoy sobresaturado de leer la palabra tempura en los menús de Madrid (y no penséis que visito muchos restaurantes, sencillamente abusan un poco del nombre). Por eso tenía yo cierta desconfianza hasta esta receta... Y esta bien admitir que me equivoqué con el prejuicio: muy logrado el encierro del mejillón, que llegaba calentito a la boca. ¡Oops! Me olvidé de acompañarlo del crujiente... no importa, ya había sido todo un éxito en sabor.

San Martiño asado con verduras ecológicas salteadas con zamburiñas
¿Porque andarme con rodeos? Este es mi mejor recuerdo de la comida. Mira tu que sencillo parece el plato, si hasta el nombre lo dice todo. (Gallegos y castellanos tenemos una cierta discrepancia en cuanto al santoral y confundimos a San Martiño y a San Pedro: no importa, es el mismo pescado). El San Martiño lucía precioso, con las esquinas tostaditas, y su piel reluciente. Estaba bien acompañado de zamburiñas, acelgas y un chorretón de aceite. Que maravillosas son las zamburiñas, y que respeto les tuvo el cocinero al saltearlas en su justa medida. Como impresionante fue la mano con las acelgas: acertadas en la cocción, llenas de sabor, tiernas... En cuanto al pescado, no se si estaba en su punto... estaba a mi punto... Un plato redondo: el aceite que acompañaba el plato era suave y dulce. ¡Buenísimo! No me avergoncé a mojar el pan en el aceite.

Foie-Gras Asado sobre calabaza crujiente y salsa de trufas
No todo iba a ser blanco en la tarde, y cuando llegó un plato que lo requería, nos pasamos a un rosado Navarro, no muy fuerte porque tenía que acompañar un plato de ave.
Por la brevedad del comentario creo que se va a entender que este plato no me gustó demasiado. Si me hizo mucha gracia la presencia de la calabaza. Era la segunda vez que visitaba la mesa. Y esta vez también era una visita de lujo. Deliciosa.

Infusión de frutos rojos con helado de queso fresco
Se que os estáis cansando de leer esto. También (a pesar de lo excelente del banquete) nosotros nos comenzábamos a sentir un poco saciados, así que la llegada del postre, no fue una noticia mala del todo. Hablábamos de la comida mientras el helado se iba deshaciendo poco a poco en la infusión (nos sirvieron la infusión en el momento para que el helado no se disolviese). El helado era sutil, refrescante y perfecto para el final de la comida.

Una vez saciadas las fieras (nosotros, los comensales), Yayo se acercó a saludarnos, y nosotros le dimos las gracias por la comida. Sinceramente, yo he quedado muy contento e impresionado con su habilidad. Algunos platos me parecieron más un acierto que otros (por supuesto, todos tenemos nuestras preferencias). Pero me asustó con lo bien que preparó la acelga (mira tu que sencillo) y lo bien resuelta que estaba la 'tempura'. En general, todos los platos tenían una materia prima excelente y tiene respeto por ella. Me gustan sus ideas. De hecho no me voy a limitar a decir que es muy bueno y recomendar el restaurante, si no que he incluido en mi lista el volver a visitar el restaurante, a probar tal vez el cochinillo, la raya o el plato de salmonetes...

Para otras opiniones (y mucho mejores fotos) pásate por alguno de estos enlaces:
Diario del Gourmet de Provincias y Perro Gastrónomo (y más, y más...)
Colineta
De Pinchos
Pantagruel, Supongo (antes,durante la comida y sobre la comida)
Cocinalia (y otra)
Código 0
Another Cown In the Corn
La caja de los Hilos

Y a ver quien descubre los blogastrónomos en este 'robado':
Blogastronomos fotografiando

jueves, 9 de noviembre de 2006

Comando Curry: Tandoori Station

Esta semana he ido con compañeros de trabajo a cenar a un restaurante indio en Madrid. El restaurante ha sido Tandoori Station (en Ortega y Gasset 89, Madrid). Una prueba de fuego, porque dos de mis acompañantes son indios (de Andhra Pradesh) y el otro, miembro de la curry leage en Manchester. (Y de fuego por partida doble: los chicos eran apasionados del picante por genética, y el fichaje inglés no parecía cobarde). En general todos quedamos muy contentos de la comida, los indios le dieron el aprobado de autenticidad, y los europeos le dimos el aprobado al sabor. El precio no es bajo (pero tampoco caro): por 20€ tuvimos una cena muy abundante. (Para los temerosos, el picor no es exagerado, pero yo no soy la persona mas adecuada para dar confianza en esto, porque me gusta demasiado el picante).


(Pollo tandori servido a la plancha ardiente, cebolla rebozada y pescado rebozado)

La cena comenzó con unos pequeños entrantes: cebolla rebozada y pescada, y con un platito de pollo tandoori. Todos muy buenos, aunque no creo que a un español nos pueda parecer exótico un plato de pescado o cebolla rebozado. ¿No? Despues continuamos con unos buenos curries: de garbanzos, de pollo, y de cordero al estilo de Madrás (picantísimo). Para acompañar arroz pilau (al estilo del sur de India) y pan (Paratha y Naan) (al estilo del norte de India). Me gustaron todos, pero mi pasión por las legumbres, me hace tirar por los garbanzos. El de Madrás, es fuertecillo, para amantes del picante. En cuanto al acompañamiento, muy bueno el pilau: mis compañeros lo valoraron como uno de los mejores que comieron en Madrid (y estos chicos saben de arroz).

Es interesante destacar que para los indios curry no es el nombre de la especia, si no de un tipo de plato: un guisado. (Por desgracia algunos no se enteran de nada). Tambien descubrimos en esta cena que no toda la comida India tiene porque ser picante: la del sur de la India, es la más extrema en cuanto a picantes. Nuestros amigos del sur de la India, encuentran suave la comida del norte (Mumbai, Bengala) (Aunque viendo cuidado con lo que les puede parecer suave a estos dos, que se han criado tomando todo tipo de platos explosivos). Otra diferencia entre el norte y el sur, es que en el norte se acompañan casi todos los platos con pan, mientras que en el sur se come arroz (a pesar de que nos parezca que todos los indios comen arroz). (Algo parecido pasa en China, donde el norte del país, sorprendentemente no usan el arroz).

domingo, 5 de noviembre de 2006

Un filete muy bueno en Madrid

No todo van a ser grandes filetes en París, ahora me toca a mi hablar de un buen entrecot (Argentino) en Madrid. Despues del Juan Bravo 25 esta vez es Gasset 75. Otra vez en el barrio de Salamanca, en el que tan pocas expectativas tengo... Pero esta vez tengo que admitirlo, no he quedado defraudado. El restaurante da una imagen de exclusividad y 'modelnismo' que me tiraría un poco para atrás... El servicio es mediocre pero no molesto... Y la comida...

La comida ha cumplido: el entrecot con patatas fritas es muy bueno (y el precio que tiene no me parece excesivo). Tenía dudas entre la entraña (abundanísima), el asado de cinta (tambien un plato sustancioso),... Pero en contra de mi idea inicial (y consejos que me dieron) fui a por el entrecot. Cuando llegó, tostadito y oscuro por fuera, cubierto de unas escamas de sal gruesa que brillaban a la luz, y con unas patatas cortadas a mano y fritas en su punto... Aquello prometía, pero el clavarle el cuchillo... el interior, jugoso, hecho a su punto (no pasado al estilo español), y la carne muy tierna. Genial.

Por contra, no os equivoqueis: los demás platos mediocres. La bodega nada excepcional, y cara. Cuando vayais, ya sabeis como acertar: carne con patatas fritas.

sábado, 23 de septiembre de 2006

Juan Bravo 25

Vamos a hablar un rato del Juan Bravo 25 (con ese nombre está obviamente en el 25 de la calle Juan Bravo, en Madrid). Se trata de un restaurante especializado en pinchos (para nada un bar o una tasca, tiene más pretensiones). Anticipo que tiene que ser bueno, porque a la gente le gusta: el sábado pasado apenas se podía acercar uno a la barra y había que esperar para conseguir mesa.

Pero a mi no me impresionó tanto. De lo que pudimos probar nosostros, la cecina estaba muy buena (aunque se equivocaran al espolvorearla de orégano, que no aporta nada interesante al sabor de la cecina), y la ensalda de rosbif y queso azul muy conseguida (pero me dejan muy tibias las ensaladas: poco se puede decir con ellas de los cocineros). Muy mal en cambio lo que anunciaban como verduritas a la plancha (ni yo despistado les doy tan mal el punto).

Si bien la comida estaba muy correcta, se le podría exigir un poco más de un lugar tan caro. El precio se notaba en el servicio, servicial en extremo. Pero con algo de mala saña: nos sugirieron una segunda botella de vino con posos. Porque somos un poco provincianos, que si no claramente deberíamos habersela rechazado y ellos mismos no deberían haberla traido a la mesa.

Recomendable si te gusta la apariencia y el buen trato y no te importa gastar dinero, y hay que tener mucho ojo con el menú (parece que muy irregular).

viernes, 15 de septiembre de 2006

Estrella Galicia en Hiroshima


Estrella Galicia, originally uploaded by Spiegel.

Tambien puedo ir a Japón y tomar Estrella Galicia: gracias a las fotos de un japonés se que se puede tomar Estrella Galicia en Hiroshima. Y pensar que los gañanes de la seleccion española de baloncesto iban al McDonalds a cenar....

jueves, 7 de septiembre de 2006

Philly Steak

Sobre la comida americana puede ser todo lo criticable que sea, pero aún así lo cierto es tiene sus platos típicos. Yo intento ir probandolos, para al menos tener una idea de lo que es, aunque algunos en principio sean parezcan poco aconsejables. Y así, aunque me he prometido reducir mi consumo de grasa y colesterol, hoy salí de casa con la intención de probar uno de los bocadillos clásicos de Chicago: el italian beef. En principio es fácil encontrar cualquier sitio donde comerlo, pero yo no encontré ningún sitio que me pareciese que pudiesen hacerlo bien. En cambio me encontré con este sitio:

Bocatería Philly's Best.

Tenía un aspecto realmente cutre, y eso para mi quiere decir: tienen que hacer buenos bocadillos. ( Supongo que en esto soy muy especial, cualquier otro evitaría como la peste un sitio así. Pero yo estoy harto de las franquicias que inundan EEUU y que hacen que todo sepa igual, que el pan y los ingredientes ya vengan preparados. Para probar un sucedaneo, ya paso incluso de probarlo.) Y no tenían Italian Beef, si no que tenían Philly Steak. Pero bueno, tambien es otro bocadillo típico de EEUU. Y estos tenían que saber hacerlo porque eran de Philadelfia ( tenían el local empapelado de fotos de jugadores de los Philly's... lo cual tiene su miga, teniendo en cuenta que estabamos a 300 metros del estadio de los Chicago Cubs). El bar ya merecía la pena, porque estaba lleno de carteles burlones y los camareros eran unos guasones. Lo que yo os digo... ¡hay que ir a los locales cutres y auténtitos!

Philly Steack con Bebida.

Aquí está el Philly Steak. ¿ Que tal aspecto le veis ? (Bueno, ahora comprendereis el sacrificio que supone el investigar cosas). El bocadillo consiste en carne de buey asada cortada en lonchas muy finitas, cebolla guisada y queso, todo metido dentro de media barra de pan, y horneado. (Pan americano, que es de consistencia de los bollos de los perritos calientes). Supongo que en la foto se ve que es realmente grande, es díficil ser capaz de comer uno entero sólo (no me fijé si se vendía a mitades, pero seguramente no me hubiera atrevido, que el camarero parecía bastante quisquilloso). Es uno de los bocadillos más pringosos que recuerdo haber probado en la vida ( y eso que en México había tomado uno al que rociaban por encima con sopa). De hecho he estado todo el día con las manos oliendo a cebolla. Y supongo que no solo las manos me huelen. Otro efecto secundario del bocadillo es que repite muchísimo. En resumen: toda una bomba, para estómagos fuertes y hambres atroces.